Hasta hace unos meses, cada vez que decidía trabajar con mi arcilla, terminaba discutiendo con mi marido porque llegada las horas de comer, yo siempre tenía la mesa de nuestra cocina llena de cachibaches, trozos de arcilla y piezas medio hacer, así que un día mi marido decidió montarme un lugar en el que trabajar con tranquilidad y sin molestar a nadie.
La primera opción fue montar mi pequeño taller en el despacho, al fin y al cabo, casi nunca lo uso, y es amplio y con mucha luz, y al tener vistas al salón, podía controlar a los niños cuando estuvieran jugando allí. El problema, pues empezaba con el mobiliario, son muebles antiguos de herencia familiar, y terminaban con la lejanía del horno, así que descarte esa primera opción.
Como una de las condiciones de base era estar cerca del horno, mi marido me propuso instalarme una mesa en la zona de la cocina destinada a la despensa, esta zona, intermedia entre la cocina y el lavadero, está cerca del horno, agua, nevera en la que guardo algunas murrinas... parecía ideal, el unico inconveniente es la falta de abundante luz natural, algo que siempre se puede solucionar con una buena lampara, así que dicho y hecho.
Para empezar me instaló una mesa y una estantería de pared en tanto en cuanto íbamos buscando los complementos ideales. Ayer, por fin, di por finalizada la instalación del taller. Sustituimos la primera estantería de pared por unas baldas y un pequeño mueble de pared con puerta que me permite tener ocultos a la vista algunos de mis cachibaches. Coloqué unos pequeños cuadros que hice para decorar mi rincón, y el resultado final es el que podéis ver.
¿ Que os parece?

Sobre la mesa, tengo una cajonera en la que guardo las texturas, cortadores, algunas pinturas y otras cosillas más. También tengo mi maquina laminadora, un flexo orientable, y como no, un gran azulejo sobre el que trabajar con mis cuchillas y demás utensilios sin dañar demasiado la mesa, que aunque no es una maravilla, porque está reciclada como el resto del mobiliario, me tiene que durar, jajajaja. También me he puesto un elemento a modo de papelera, y digo elemento porque, en realidad se trata de un macetero de mimbre, pero tiene la altura ideal para ir echando en ella todos mis desperdicios, así que en lugar de acabar con una bonita planta a terminado reducida a la función de papelera.

En los cajones de la mesa tengo guarda por marcas los bloques de arcilla sin empezar, y algunas fotocopias preparadas para hacer transferencias, toallitas y alguna otra cosita pequeña.

Estos son mis cuadros que alegran un poco el ambiente. Están hechos por mi con la técnica de decoupage, concretamente, es decoupage sobre lienzo al que previamente di una base de color a base de acrilicos.




La verdad, estoy muy contenta con el resultado final. Espero que os guste tanto como a mi.
Un beso para todas.
