Holaaaaaaaa, seguro que pensabais que ya os había abandonado otra vez....., pues no, sólo me he tomado un pequeño descanso para investigar un poquito por la red y reorganizar un poquito mis ideas creativas, pero, ya estoy de nuevo aquí dispuesta a daros un poquito más de guerra.
El otro día bajé al taller de mi marido a buscar una herramienta y sobre su mostrador vi que tenía un motor de moto medio desguazar y algunas piezas mecánicas bastante curiosas, multitud de arandelas, labradas, lisas, doradas, plateadas, de hierro.... aquello de pronto se transformo en un pequeño paraíso para mis ojos y empecé a imaginar pequeñas piezas en arcilla montadas sobre algunas de esas arandelitas, así que me subí unas cuantas a mi taller, entre ellas unas viejas y oxidadas de hierro, y me puse manos a la obra, y después de unos cuantos intentos conseguí lograr el efecto del oxido sobre mi material, y una cosa llevó a otra y al final a un precioso collar, o al menos a mi me lo parece.
La argolla sobre la que va montada la pieza central del collar es una de esas arandelas, y otra peculiaridad es que el cierre lo he hecho con un nudo franciscano que permite variar el largo del collar en función de nuestro gusto o la ropa sobre la que lo vayamos a lucir.
En fin, no me enrollo más, que os vais a aburrir con tanta palabrería. Os dejo con las fotitos y ya me diréis.